No llego a fin de mes

16. jul, 2013 - - Franciscadas, Teorías y franciscadas

No llego a fin de mes

A veces ver escrita la definición de un término nos permite aislarlo de la orfebrería que acaba protegiéndolo. Miren como define esclavitud la Wikipedia:

“La esclavitud, es una situación por la cual una persona (el esclavo, actualmente el “ciudadano de a pié”) es propiedad de otra (el amo, actualmente “los que mandan mucho”). La esclavitud es una forma particular de relaciones de producción, característica de un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en la evolución de la historia económica. Parece que su origen histórico proviene de la práctica de aprovechar como mano de obra a los cautivos en las guerras, aunque otra vía para llegar a la condición de esclavo era la esclavitud por deudas o apremio individual.

O sea, si el esclavismo es la ideología que sustenta la esclavitud, la democracia debe ser la capa de fina orfebrería sinónimo de esclavismo que sustenta la libertad (esclavitud bañada en la fina plata de las nuevas palabras).

Todo esto viene a cuento de que hace unos días empecé ha hacer números para comprarme una vivienda. Nunca he tenido grandes sueldos ni un familiar que hiciera las Américas, por lo que en las dos ocasiones anteriores que tuve que comprar una vivienda la estrategia era simplemente hacer más números que un tonto hasta que me cuadrasen. Ya saben, las que entran por las que salen.

Mi primera vivienda la compré en la adolescencia. Fue fácil. Mis amigos soñaban con un coche y yo con ser uno de los tres cerditos y tener una casita aunque fuera de paja. Mi segunda vivienda la compré al poco de casarme. Tenía algunos ingresos más, fruto de que también tenía algunos años más; y unos años más tarde la vendí para comprar una con una habitación más, cosas de la natalidad que se abría camino. Pero en ambos casos, en todos, fue simplemente un tema como les digo de hacer más números que un tonto.

Ahora me planteaba (benditas ilusiones) comprar otra vivienda aprovechando que todo el mundo vende y que mi situación de separado legalmente me había separado también de mi casita de paja adquirida en la adolescencia. Tengo más ingresos que nunca aunque no son todos los que me gustarían y son de nuevo fruto de tener más años que nunca. Mal cambio sin duda éste de ingresos por años. Pero es que esta vez, aunque haga más números que un tonto las cuentas no me salen.

Así que decidí después de analizar la situación que este era un caso para el Inspector Franciscadas:

¿Por qué ahora que ganaba más que nunca era cuando menos dinero disponía para comprar?

Mi abuela me lo dijo rápido,
—Niño, ¡todo está muy caro!
—Pues no. Es eso pero no es eso abuela. —Le respondí. Eso es lo que quieren que creamos pero lo cierto es que es la esclavitud aprieta. Recuerden, “esa forma particular de relaciones de producción”.

Les pondré un ejemplo. Aceptemos que para que todos progresemos adecuadamente en pos de nuestra libertad cual espartacos y no perdamos lo que llaman poder adquisitivo, los sueldos deberían subir al ritmo de la vida, lo que algunos llaman IPC.

Aceptemos que en un hogar que entran 2.500 euros de ingresos existen unos gastos fijos e inamovibles de 2.000 euros (vivienda, contribución, luz, agua, gas, teléfono, colegios, alimentación, etc…) y por tanto quedan 500 euros para dedicarlos a luchar por conseguir la libertad individual. Ya saben, a suavizar las cadenas: la hipoteca, el préstamo del coche… algunos hasta ya ahorrando por conseguir comprar su libertad al cumplir 65 años mediante lo que llaman planes de pensiones o cartas de libertat. En fin, 2.000 euros del derecho básico a la vida que siempre ha tenido todo esclavo. Con más dignidad ahora que años atrás, desde luego, pero con los mismos miedos y angustias de siempre.

¿Como se organiza la democracia, el esclavismo quiero decir, ante estos arrebatos de libertad del pueblo cuando este parece ganar algo más de dinero que le permita llegar a fin de mes? Simplemente no equiparando los sueldos a las subidas de precios y subidas de impuestos, y todo ello de nuevo recubierto de fina orfebrería plateresca con la cancioncilla de la contención salarial para ganar competitividad.

Si el IPC sube un 3% y los sueldos no, eso significa que las familias pasarán de tener esos 500 euros disponibles para afrontar sus libertades cual cigarra a tener 440 euros aproximadamente, ya que la subida es para todos los productos, se pueda o no prescindir de ellos. Si esa situación se repite el segundo año, aproximadamente estaremos en 380 euros y que si además nos lo acompañan de alguna subida de IVA o similar (el 3% siempre es un número mágico para estos temas) nos quedarán disponibles unos 320 euros. O sea, de los 500 disponibles, en un par de añitos nos han dejado libres sólo unos 320 euros, una rebaja del 36%, lejos del 3% que tanto gusta vender con el bla bla bla de la prensa megáfono del poder, lejos del 9% que debería haber resultado de la canturrela mediática, ya que hemos calculado dos años con subidas del 3% de IPC y una de IVA del 3%. Y digo aproximadamente porque las subidas las he aplicado sobre 2000 euros y no sobre los 2500 y eso que no hay hijo de vecino que pueda ahorrar, así como tampoco he tenido en cuenta algunos otros flecos que por el mareo que me venía encima no he querido ya ni contabilizar.

Resumiendo, que para una familia, un 1% de subida de los precios del mercado o de impuestos no compensados con una subida salarial equivalente le representa una disminución real de un 4% en su verdadera capacidad adquisitiva (de la cantidad que le quedaba libre una vez descontados los gastos fijos, o sea, los que le son imprescindibles para estar con vida).

De tal modo y por antagonismos, si por ejemplo a usted no le han subido el sueldo los últimos 5 años esto le ha representado como quien no quiere la cosa, una disminución en sus 500 euros de libertad de un 80%. Si si si, aproximadamente.

—¡Ves abuela! Todo está muy caro pero no era bien bien eso.

Hasta hace unos años esto lo compensaba el gobierno mediante desgravaciones por vivienda, ayudas por hijo, beneficios fiscales de los planes de pensiones, etc… pensando que reduciendo de este modo la presión a las empresas de las subidas salariales, estas serían más competitivas o simplemente pensando que el sistema debe ser así lejos de políticas “Robin Hood”. Una empresa es competitiva no por lo que paga o de ja de pagar a sus atletas sino por lo que estos corren la banda del compromiso empresarial.

Por tanto, o las empresas aumentan los salarios cuatro veces lo que sube el IPC con efecto retroactivo y mejorando sus procesos productivos paran no perder competitividad y subir los salarios como mínimo el IPC, o nos vemos todos, empresa y empleados, como espartacos, luchando siempre por una libertad que cuando más cerca la vemos más lejos la tenemos: una esclavitud por deudas para el pueblo y una esclavitud mal llamada crisis, para las empresas que no están en el grupo de las grandes que dominan el mundo. Cuando la mayoría de negocios están orientados al consumo interno de unos ciudadanos sin subidas salariales, y estas empresas no se dan cuenta que sus clientes son sus empleados, todos, empresas y empleados somos simplemente esclavos de la democracia y libertad, recuerden, orfebrerías de esclavismo y esclavitud, palabras bonitas para las relaciones de producción de siempre, según la Wikipedia.

Pero no me hagan caso, no soy economista y no existen los señores que dominan el mundo ni los gobiernos que cada vez que ven que ahorramos nos “quita” (quitan quería decir). Los OVNIS tampoco existen y esto simplemente es una franciscada más. Sean felices, merece la pena ser feliz porque ahorrar no lo van a conseguir.

PD: Democracia y libertad debería ser otra cosa más parecida a la que se nos quiere vender.

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2 comentarios en “No llego a fin de mes”

  1. lourdes

    25. jul, 2013

    No serás economista, pero tienes una visión clara y concisa de como están las cosas, tendrías que decirle eso al presidente del gobierno jajajjajaj

    y quién ha dicho que los ovnis no existen, jejejjejeje.

    lourdes terol

    Responder a este mensaje
    • Francisco Cortes Rueda

      25. jul, 2013

      Gracias Lourdes. Creo que todos los que tenemos economías que no aceptan maquillajes tenemos una visión más clara y concisa de la economía que políticos y expertos, en maquillaje.

      Responder a este mensaje