Lo que vale el arte

25. jul, 2013 - - Diseño y creatividad, Relatos cortos, Teorías y franciscadas

Lo que vale el arte

Es lo que me pregunté una tarde al salir de una pequeña galería de arte. La propietaria de la galería explicaba la colección de un joven artista en clara consolidación cuyas creaciones estaban a la venta. En las paredes colgados sus cuadros. Técnicamente impecables entregaban un discurso sutil, etéreo, aéreo, intangible, una propuesta de voltear sobre tu propio tiempo vivido, pasado, perdido, enmarcable, quién sabe realmente como fue nuestro tiempo anterior.

Puestos a contar, aquí y ahora, somos cuatro. El joven artista que no está presente pero la galerista me ha explicado como es, como trabaja, su técnica, sus inquietudes, su carácter, su trayectoria. Unos cuadros con la capacidad para transportarte a algún instante preciso de los recuerdos propios o a algún tiempo quieto de algo, de un dónde, de un por qué. Yo. Y ella. La chica de la galería, con una presencia con la capacidad para transportarte a algún instante preciso de los recuerdos propios o a algún tiempo quieto de algo, de un dónde, o a algún tiempo por venir, de ir a un por qué; explicando en serena calma quién era el artista, como había realizado esas creaciones y dónde debía fijar mi espacio tiempo para atravesar el cuadro, atravesar la pared; atravesar hasta la caja de madera que lo debía haber transportado y que seguro estaría en la trastienda.

Ese joven artista lo era todo en ese instante por ella, su obra era todo en ese instante por ella, por su voz, por su discurso únicamente entrecortado en espacios de tiempo para respirar, en tiempos para cambiar de espacio, de sala, de obra, para dar más y más, suave, lento, lentamente.

¿Debía comprar la obra? ¿Estaría comprando una obra de un joven pero consolidado artista o estaría comprando el instante que generó la chica de pelo casi transparente mientras yo quedaba envuelto en ese tiempo quieto? ¿En las paredes del salón del teatro que es mi vida como quedaría ese cuadro? ¿Era ese el cuadro que quería? ¿Tenía sentido esa colección sin ella? ¿Era ella la verdadera obra? ¿Pertenecía ella a la propia obra? ¿Tiene sentido el arte sino transforma el salón de tu alma?

Es lo que me pregunté una tarde al salir de una pequeña galería de arte.

¿Sería ella la joven pintora consolidada?

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Un comentario en “Lo que vale el arte”

  1. lourdes

    26. jul, 2013

    quizas me equiboque , pero creo haber entendido que la chica era el alma y el espiriyu de los cuadros.
    es muy profundo

    Responder a este mensaje