Sobre bancos, preferentes y la cotidianidad del cachondeo o cómo recuperar las maneras de siempre para las malas prácticas de hoy

21. jun, 2013 - - Franciscadas, Teorías y franciscadas

Sobre bancos, preferentes y la cotidianidad del cachondeo o cómo recuperar las maneras de siempre para las malas prácticas de hoy

Recuerdo que de pequeño sentado en el pupitre del colegio, el niño de la derecha se giraba y me daba un puñetazo seco en el hombro y me decía: “pásalo“. Alguien le había quitado el bocadillo (por aquel entonces eran de nocilla), y yo solo por estar a su lado, o era culpable o cómplice de saber algo del tema.

—¡Joder como dolía!

Pero yo me giraba y sin pensarlo dos veces, al pobre niño de mi izquierda le soltaba uno de los buenos en el hombro y le decía:

—”Pásalo” —¡No me iba a quedar yo solo con el dolorcito!

Y así fluían los días, entre moratones y escozores. Eramos tan pequeños que nadie se había parado a inventarnos leyes chorras como las de los mayores, así que a falta de leyes de mayores cumplíamos las leyes de los hombres.

Todos sabemos ahora que nos han churrimangao, ¿pero que querían que hicieran los bancos si querían nuestro dinero, nuestro bocadillo de nocilla? Pues nos lo han cogido de debajo del pupitre sin hacer ruido y no nos hemos dado cuenta hasta la hora del patio; y es que vivimos tiempos donde muy pocos saben prepararse solitos un bocadillo de nocilla. Y digo que todos lo sabemos ahora, porque algunos han tardado mucho en darse cuenta y es que esta vez han sido los empollones echándole la culpa a los malos; y si la maldad la hace el bueno cuesta verla y creerla, y más si el profe no sabes si es que ha “flipao en colores” y quiere hacer la vista gorda para no romper el orden establecido o es que tampoco sabe preparase los bocadillos cuando su madre no está.

¿Acaso creen que no estaban planificadas tantas campañas previas sobre valores y honestidades que lanzaron los bancos empollones antes de quitarnos el bocadillo? ¿se las recuerdo? ¿no recuerdan campañas de famosos en divanes y perplejidades sobre confianzas y garantías similares? ¿casualidades?

Para los jóvenes que me leen y que felicito porque este mes acaban un nuevo curso y muchos ya se incorporan a este lúdico espacio que se considera la vida adulta, les diré que las tácticas son las de siempre. Nada nuevo ni original. Los medios de comunicación (casi todos, poco periodismo del bueno queda ya) preparan el terreno sazonado a la orden del poder establecido que para eso subvenciona. Las primeras manifestaciones de protesta cuando se destapan los problemas son las organizadas por el propio empollón, el banco bueno, al gusto y teledirigidas para culpar al malo de clase, al banco malo. Se divide a los afectados en muchos tipos de preferentes y palabrejas de todos los colores y sabores para que el lío sea importante y nadie sepa organizarse… Juanito el malo castigado como siempre, Josito el bueno calladito y los medios de comunicación y los robin hoods que nos gobiernan ahora ya en el papel de salvadores, explicándonos la patraña como cuando éramos pequeños para que nos quede clarito el cuento: “había una vez un banco bueno y un banco malo…”

¿Acaso creen que el concepto “banco malo” es casual? Si existe un banco “malo” es que los otros son “buenos”. It’s a wonderful World. Aprended Bonnie & Clyde. ¡Ni un disparo! Esto ha sido comunicación y de la “buena”.

Y yo que quieren que les diga, de perdidos al río y a falta de un Robin Hood salvador, recuperen las leyes del cole que si lo miran fríamente somos los mismos pero cuarentas años más viejos. Vayan a su oficina y le meten uno de los buenos al de la ventanilla en el hombro, que escuece pero es soportable, y le dicen eso de “pásalo“. Si hay cuatro en la ventanilla el director de la oficina recibirá ya 4 buenos “pásalo”, y si hay 100 afectados pues fácil, recibirá 100 “pásalos”. Con un hombro tan escocido no creo que le de por ser pelotilla ante el jefe de zona, ni este ante el del culo chafao de la central que acumulará ya miles de “pásalos”, ni éste ante el director general ni éste ante el presidente del banco que para eso es el que se esta zampando el bocadillo de nocilla mientras cual cobardica Josito va por ahí callando. Las leyes de los hombres al menos escuecen, las leyes de los mayores las hacen los pecadores con algodón de feria.

Nadie les culpará de un “pásalo” en el hombro del que les vendió las preferentes. Me dirán y es cierto que tampoco el pobre de la ventanilla tiene culpa, que también estaba engañado para poder ser un vendedor convincente, pero no importa, que lo pase. Un buen pásalo de cientos de miles de personas sobre el hombro del Gran Josito debe picar bastante y como mucho hará sonreír al juez porque…

¿Quién va a culpar a unos cientos de miles de niños a los que nos manejan y cuentan cuentos como a niños de una chiquillada como es un simple “pásalo”?

Así que bueno, si se encuentran con alguno del banco, pues eso, le dan y que lo pase. Y no se preocupen, van a estar encantados, ustedes y el banco, creo que si no lo he entendido mal es lo que ahora llaman comunicación bidireccional, feedback o alguna marketingada similar.

O sea, el “pásalo de toda la vida”.

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